‘Colline Emiliane’ | Restaurantes

Comer bien en el centro de Roma no es tarea fácil. No hablo de paladares poco exigentes. Esos pueden elegir al azar cualquiera de los cientos de restaurantes que cohabitan entre calles empedradas y vespas. Para los demás, entre los que me incluyo, no vale con fijarse en el primer local que ofrece pasta.

Cerca de Piazza Barberini, en una paralela de Via del Tritone, se encuentra ‘Colline Emiliane’. Su nombre ya nos deja alguna pista sobre el tipo de cocina que ofrece. Gastronomía de la ‘Emilia Romagna’, una región famosa por sus fiambres y los ‘tortellini’. Este restaurante en particular es de ascendencia boloñesa y entre su clientela la mayoría son italianos, lo cual nos deja una señal de tranquilidad.

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Aconsejo reservar, sobre todo si se quiere comer en fin de semana, incluido el viernes. Para cenar hay dos horarios, uno europeo, a las 19:30, y otro más italo-español, a las 21:15.

Aunque no es demasiado grande, es acogedor y los camareros intentan hacerte sentir como en casa a través de bromas ligeras. Tal vez uno de sus problemas sea la mala sonorización del local, ya que cuando se llena (y sobre todo viernes y sábado lo hace) puede ser complicado escuchar a la persona que tienes enfrente.

IMG_0491Los entrantes son sencillos, quizá demasiado. Fiambres. Es verdad que son una de las insignias de Bolonia y que están buenos, pero no ofrecen más que eso. Quizá la solución perfecta sea pedir un mixto de fiambres. Nosotros pedimos Coppa, que con un poco de pan a mano se convierte en un entrante simple y más que aceptable.

Como plato principal nos decantamos por la pasta. Muchos de los clientes que han dejado su opinión en internet sobre el restaurante aconsejan los tortellini rellenos de calabaza, pero ésta nunca fue una de mis debilidades, así que opté por los ‘tagliolini al prosciutto’. Una pasta fina con jamón. De nuevo, simple pero bueno. Es difícil encontrar estridencias en este local. Los platos que ofrecen no han salido de un curso de innovación gastronómica pero el resultado es óptimo.

También probamos los ‘tortellini in brodo’. Se trata de un plato que se agradece sobre todo en invierno. ‘Tortellini’ servidos en una sopa caliente, normalmente de carne. Tengo especial debilidad por este plato, así que no soy objetivo a la hora de juzgarlo. Eso sí, los ‘tortellini’ estaban un poco secos. La sopa, muy buena.

No pedimos postre, no porque no nos inspirase confianza el sitio sino porque ya habíamos quedado para comerlo en otro sitio.

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En cuanto al precio, no es caro. Por un entrante, dos platos de pasta, pan y agua nos cobraron 18,75€ por persona. Razonable.

En definitiva, no se trata del mejor restaurante de Roma y habría que ver si es el mejor restaurante ‘bolognese’ de la ciudad. Pero lo que está claro es que si estás por el centro y tienes hambre, en ‘Colline Emiliane’ no comerás mal.

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